Las nuevas tecnologías crecen continuamente, y poco a poco van abarcando mayor espacio en el día a día de todas las personas. Es por ello que la manera en la que nos comunicamos se está transformando, y con ello, la forma de enseñar y, por lo tanto, aprender.
Muchos expertos aseguran que las nuevas tecnologías suponen un factor dependiente (de las estrategias pedagógicas, del propósito, de la destreza del alumno y/o profesor, del contexto de uso, etc.) y no un factor independiente.
''Si entendemos la tecnología como una amplificadora de capacidades tanto cognitivas como sociales, sería una falacia solamente considerar aquellos aspectos positivos'', explica Cristóbal Cobo, experto de la Universidad de Oxford.
De forma externa al aprendizaje en los centros educativos, es cierto que, a día de hoy, existen numerosas herramientas, actualizadas y con aplicaciones diversas que facilitan el aprendizaje, además de adaptarse a la forma de estudiar de los alumnos. La principal ventaja de estudiar en una época marcada por las nuevas tecnologías es que siempre las llevas encima, pudiendo disponer de apuntes y resolver gran número de dudas en cualquier momento. Vídeos, definiciones, ejemplos, etc. son algunas de las formas de enseñanza que podemos encontrar vía online, lo que supone una ayuda para los estudiantes.Además, todos los dispositivos electrónicos necesitan de una fuente de carga externa y/o interna de la que resultan dependientes, lo que puede suponer el no funcionamiento de este si no se dispone de ese elemento de carga. La red constituye otro de los factores más importantes a la hora del uso de las nuevas tecnologías, pues en muchos lugares, ni si quiera existe cobertura suficiente para conectarse a esa red, por lo que, de nuevo, los dispositivos electrónicos no estar de nuestra parte. Esto significa que las nuevas tecnologías, frente a los tradicionales libros, suponen a la vez que una ventaja, una desventaja.



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