TAREA 9 – ALIMENTACIÓN ECOLÓGICA
En tiempos antiguos, los agricultores utilizaban medios naturales para sembrar sus
alimentos. Por lo que se podría decir que más que una revolución, la alimentación
ecológica es un renacimiento. El mercado ecológico vive, en estos tiempos, un buen
momento. El trabajo de una minoría desde hace años ha empezado a dar sus frutos
ahora. Cada día hay más personas concienciadas con la importancia de la alimentación
y la salud. Se gasta más dinero en comer y alimentarse bien, pero según aseguran, es
una buena inversión. Además, detrás de la alimentación ecológica, hay mucho más que
solo la alimentación, sino la mejora del medio ambiente, frenar el cambio climático,
frenar el éxodo rural, bienestar animal y un largo etc.
El mercado de productos ecológicos no deja de crecer, durante el año pasado, los
consumidores, solo en España, gastaron cada día 5 millones de euros en alimentación
ecológica. El gasto anual se ha duplicado en cuatro años y ahora son ya 42€ por
persona y año. Son ya 2 de cada 100€ de la cesta de la compra de cualquier familia.
El perfil del consumidor ecológico va cambiando, hasta hace poco la alimentación
ecológica estaba anclada en persona de entre 35 a 50 años. Pero los millenials
(aquellos que tienen menos de 35 años) ya van ganando terreno y son ya casi un 30%
de los consumidores. Según un estudio realizado por el Ministerio de Medio Ambiente
en la compra de alimentos ecológicos, destacan las mujeres (56% del total), es más
frecuentes que los consumidores vivan en grandes ciudades, de clase media-alta y
ocupados laboralmente hablando. También, es más habitual llevar una alimentación
ecológica en los hogares con niños.
La diferencia de los alimentos ecológicos de los demás reside en que éstos desarrollan
todas sus etapas de crecimiento y producción en la naturaleza y sin intervención
artificial. Es decir, para que una hortaliza sea ecológica, la semilla tiene que ser
ecológica, la tierra y el agua descontaminada, se aprovecha el clima y el suelo para su
desarrollo y por supuesto, no se usa ningún fertilizante ni pesticida. En el caso de la
ganadería, se respeta la crianza en zona libre de contaminación, alimento ecológico y
sin intervención de hormonas de crecimiento o antibióticos.
Dentro de la alimentación ecológica encontramos distintos tipos de productos como
son los ecológicos, cultivados de manera natural mediante técnicas que minimizan el
impacto en el medio ambiente; orgánicos, denominados también orgánicos, biológicos
o ‘’bio’’; biodinámicos, que cumplen con las características de los ecológicos y,
además, a la hora de sembrar, cosechar y podar, se tiene en cuenta el movimiento de
los astros; slow, elaborados de manera tradicional, de forma más lenta; de proximidad
o Km0, son aquellos que se han cultivado y elaborado en un radio no superior a 100km
entre el productor y el consumidor, fomentando y apoyando la producción, agricultura
y ganadería local.
Mantener una dieta en la que predominen los productos ecológicos cuesta el doble
que comprar productos sin esta certificación. En el análisis concreto de una cesta, la
diferencia entre ambos tipos de alimentos alcanzó el 110,55%. En verduras, frutas y
hortalizas es donde más se puede apreciar la diferencia de calidad según el punto de
venta donde se adquiera.
Según el estudio ‘Our Green World’, realizado por TNS de manera online en 17 países,
el 66% de los españoles está dispuesto a pagar más por productos que no dañen el
medio ambiente, cifra superior a la media mundial, que se sitúa en el 59%, aunque
entre países se observan grandes diferencias, siendo en países con economías más
desarrolladas como las de Reino Unido, Francia y Japón, donde menos personas
estarían dispuestas a pagar más por productos que no dañen el medio ambiente.
Los productos ecológicos tienen diferentes canales de distribución. Son unos
productos que están consiguiendo hacerse un hueco muy importante dentro del
mercado. La venta puede darse a través de la distribución minorista convencional
(grandes superficies, supermercados, autoservicios y discount, tiendas tradicionales,
por ejemplo), distribución minorista especializada (grandes tiendas ecológicas,
medianas y pequeñas tiendas ecológicas, herbolarios, tiendas gourmet, tiendas
temáticas, take-away, parafarmacia, farmacias y grupos de consumo), venta directa
(granjas, industrias, autoconsumo, venta domiciliara, comercio electrónico,
asociaciones de productos y catering) y otros formatos de distribución minoritas
(donde aparecen las ferias, mercadillos, eventos, demostraciones, catas y regalos). Por
tanto, podemos decir que los productos ecológicos se pueden distribuir de diferentes
formatos, pero tiene gran impacto la distribución minorista pues se centra en los
mercados exteriores por su amplitud.
El producto ecológico es una gran novedad que grandes grupos distribuidores que
operan mundialmente han comenzado a apostar por él mediante la presencia
permanente de una gama más o menos amplia, con estrategias de información hacia
sus clientes, promocionando folletos que contengan mensajes relevantes que deban
conocer, campañas de imagen, elementos identificativos en las tiendas físicas y con
políticas de incorporación de productos ecológicos a la marca propia. Son las grandes
empresas las encargadas de impulsar su compromiso con el medio ambiente y con el
bienestar de sus clientes actuales y potenciales.
Todo ello no es por casualidad, sino que existen varias razones para incorporar a su
marca los productos eco: Persiguen una clara estrategia de diferenciación con la
competencia, incluyen nuevos productos que el cliente empieza a demandar y atraen
al cliente al ver los nuevos productos atractivos, novedosos y variados.
La comunicación de las empresas se apoya en las campañas de consumo en canales
oficiales como instituciones o centros oficiales para dar a conocer su nombre y los
servicios que ofrecen. Las grandes ferias también son un gran escaparate, pues es
posible asistir a un evento muy atractivo que pretende cuidar el medio ambiente y
apostar por la alimentación natural, la primitiva, la de toda la vida, es decir, la más
sana y beneficiosa para la salud. Un ejemplo de ella es “BioCultura” una feria de
productos ecológicos y consumo responsable que se celebra en varias ciudades
españolas como Sevilla, Valencia, Madrid, Barcelona o A Coruña, entre otras. Es una
gran iniciativa que pretende difundir el mensaje a todos los lugares del país para
modificar el consumo de las economías domésticas. BioCultura lleva liderando más de
40 años el universo de la cultura biológica, sostenible y de consumo responsable
dentro del sector español. Este año, debido a la crisis sanitaria ocasionada por el
coronavirus, la feria no se está desarrollando con normalidad. La propuesta
“BioCultura Maket” (una feria de venta directa de productos ecológicos y consumo
responsable) iba a tener lugar los pasados días 27,28 y 29 de noviembre en Ifema, pero
tuvo que ser cancelada para evitar la propagación del virus.
Por lo general, consumir productos ecológicos es más natural, ya que están libres de
pesticidas u otros componentes químicos. Además, con frecuencia, la calidad de los
alimentos ‘eco’ es superior. Asimismo, entre los argumentos por los que los
consumidores eligen estos productos está que es una forma de promover el consumo
responsable, respetando el medio ambiente y los recursos de la naturaleza.